miércoles, 23 de diciembre de 2009

El amor es voluble, intermitente como el dolor. No hay que hundirse, no hay que confiarse, no hay tampoco que recelar. Hay que llenarse de todo lo bueno que al alcance de uno esté para renovar el aire deteriorado que respiramos cuando se pasó mal o cuando nos defraudaron. Sobre todo, porque, aunque con excepciones, no hay nunca seguridad en las cosas, una certeza de que se mantendrán como las hemos conocido y con el mismo efecto que nos produjeron un día. La obligación es la de mantener eso de bueno que las cosas o las personas nos dieron, pero es complicado, a la vista está de todos. Siempre mirando hacia adelante, queriendo. Pero no buscar en el amor una cura, que cura sí, pero no desesperada y ciegamente, porque eso significa alargar el problema.

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CIGARETTES AND ALCOHOL .